viernes, 7 de enero de 2022

podrido

 estoy podrido por dentro, es más acá adentro hay un desierto,

que hay de cierto en que ya no siento se seco el verde vergel,

a un 98 %, y lo siento, me disculpo, a todos los que dañe y rompí

ya no hay mas nada que tomar de mi de mi vacío y basto universo

me despoje ya solo hay ausencia, en la carencia, esperando

que liberen a la ciencia, quemo mi conciencia ya mas nada queda,

ya no creo ni en la creencia, pero por que apagarse antes que

mueran las carnes en fragancia, caigo en el oscuro vacío ingrávido

frio del corazón humano con flagrancia de haber vivido sin gracia,

y por desgracia con desagravio, me atormentan cuando ando escobio

cabizbajo caminando sin apuro por polvorientos atajos,

adornados de colgajos y legajos de estropajos en los espantapájaros

del sector de tanto sentir dolor, me alivie sin analgésico murió el nervio

ya no necesita anestésico yo lisérgico pero ahora solo quiero arsénico

este sin duda es el zenit y claramente no estoy preparado para lo que sentí,

quiero creer que no fui sínico quizás un poco sádico hoy con rigor clínico

muchos sueñan con escapar por una puerta desde el onírico,

aun que impráctico quiero hacerlo sintiéndome un tubérculo de lirio lirico,

que aunque me entierren nacerá una flor en la tierra que refleje el flagelo y lo

transmute en belleza que con anhelo habite como en mi ultima morada.

en una ultima grieta