martes, 21 de enero de 2014
Momentos
Y el tiempo que corre libre como la ilusión irrisoria de un adolescente que
golpea en donde mas duele. En las efímeras vidas de masas de carbón que
corren desesperadas en una mota de polvo a las orillas de un sol. Más no
por esa felonía del destino el amor no puede surgir cual semilla tras
sortear el invierno para conocer su primera primavera como la flor del
ciruelo se baña con los primeros rayos de luz de septiembre o como un
infante siente a su madre por primera vez y se viste de alegría. Claro
es que aun que cortos estos momentos no pierden valor en la inmensidad
de los oscuros y bastos vacíos de lo que llamamos universo.
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